viernes, 19 de agosto de 2011

-Bienvenida de nuevo .cap2

Allí estaba papa sentando en unos de esos bancos del aeropuerto mirando el reloj, el siempre tan apurado jaja. En cuanto me vio pego un salto y llego hasta mí, me recibió con un gran abrazo y miles de palabras de esas que la familia te dice, tipo que guapa, que grande estas, ya verás los novios, etc.

Papa: Mira lo que te he traído, supongo que no habrás cambiado tanto para que no te guste! Venga ábrelo! –dijo mientras me mostraba una bolsa.

Al abrirlo se me saltaron las lagrimas, supongo que no era por el regalo en sí, si no por la razón de que mi padre seguía sin perder el costumbre de regalarme esa camiseta del FCBarcelona con un numero 20 y Alai de nombre.

Alai: Gracias! Veo que sigues acordándote de esto jaja –solté y luego le pegue un gran abrazo.

Ya en el coche, le estuve contando muchas de las cosas que me habían pasado y solo reía o se sorprendía.

Papa: Si, has cambiado mucho mírate donde esta mi chica llena de barro?

Alai: Papa sabes que esa chica estará dentro mío siempre, pero si hubiese seguido así me hubiese quedado soltera hasta el final de mis días, no crees?

Papa: Hubieses? Osea, que algún moscón ya ha estado por ti? Como es eso? Alai explícame!

Alai: am.. Oh! Mira, ya estamos llegando! Que ganas de ver a mama!

La valla se abrió y antes de que se parase el coche, yo ya salte y entre corriendo mi madre que estaba en la cocina se quedo a cuadros y empezaron a saltarles sus típicas lágrimas.

Después de todos esos abrazos y tal, mi madre nos indico que nos sentásemos a cenar. Y empezamos a comer, contando historias y echando unas risas de las que tanto añoraba. Escuche que la puerta se abría y alguien gritaba:

X: Pero bueno! Que esto aquí no esperan a uno para cenar?

Y ese alguien llego finalmente al comedor, con una cara de sorpresa total en la cara, al verme allí sentada cenando tan normal.

X: Alai! Que haces aquí? Dios, que sorpresa! Cuando has vuelto? Cuéntame, cuéntame! – todo esto lo soltó a base de gritos, saltos y abrazos.

Papa: Ei Rafinha, déjala respirar por lo menos no? Jaja

Alai: Pues he vuelto hoy mismo, ya para quedarme y daros el coñazo jaja. Y tú que e? Qué guapo estas no? Cuantas novias te han salido ya? Jaja

Rafa: Que bien que te quedes! Pues hombre no me va muy mal el tema señoritas jaja –dijo poniéndose rojo- Y tú? Mira que cambio has dado! Seguro que algún listo ya ha pillado algo no?

Papa: Ves Alai, tu hermano es de mi misma opinión! Ya puedes estar contando!

Mama: Queréis dejar a Alai en paz! Y normal que tenga chicos detrás suyo, mirar que preciosidad de hija tengo!

Seguimos cenando y riendo, Rafa me contaba cada detalle de los partidos con toda perfección y sobre todo se le veía la ilusión de tenerme aquí.

Al acabar de cenar, subí a acostarme estaba rendida del viaje. Cuando estaba a punto de dormirme, empezó a llover con intensidad y poco a poco se volvió en una tormenta de mucha intensidad. Pareceré tonta, pero siempre me han dado mucho miedo las tormentas, y lo paso realmente mal. Así que decidí bajar a tomar leche caliente y a calmarme. Poco duro la calma, ya que alguien me toco la espalda y mi susto fue brutal.

Rafa: Tranquila pequeña soy yo! Estas bien?

Alai: Joder, que susto me has dado. Y sí, estoy bien pero no me llames más pequeña. Somos gemelos!

Rafa: Pero yo salí antes jaja y que sepas que no te veo bien, es por la tormenta verdad?

Alai: Si, lo sigo llevando muy mal…

Rafa: Anda deja eso –dijo quitándome la taza de la mano- Y vamos para arriba, te apetece dormir conmigo?

Alai: Enserio? –sonreí

Rafa: Claro, como en los viejos tiempos

Y en los brazos de mi Rafinha me quede dormida, como una niña pequeña pero que sentía toda la protección de su hermano.


Andy.

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